¿Sabes utilizar bien la sauna?

Las saunas han tenido propósitos medicinales durante muchos años.  Nuestros antepasados ya intuían sus beneficios, la ciencia los confirma. 

Aun así, ¡es importante saber utilizarlas bien! Pueden tener muchos beneficios pero a su vez existen contraindicaciones o efectos negativos a un mal uso de la sauna. 

Recordad, el objetivo de la sauna NO es adelgazar! Si perdemos peso es por la evaporación de agua, no de grasa. 

Si lo hacemos bien, la sauna tiene muchos beneficios: 

  • Mejora la circulación sanguínea, dilatando los vasos y obligando al corazón a bombear más para mantener la presión sanguínea. 
  • Se abren los poros para eliminar sudor y también se eliminan toxinas, impurezas de la piel o alcohol! Después de la resaca, puede ser un buen mecanismo de depuración. 
  • Hacen más fluida la mucosidad y despejan las vías respiratorias
  • Tienen efecto relajante, libera endorfinas combatiendo el insomnio y el estrés. 
  • Favorece la transmisión nerviosa muscular y mejora la comunicación musculo-cerebro. También alivia el dolor artrítico. 
  • Mejora el rendimiento deportivo, produciendo adaptaciones fisiológicas como el aumento de riesgo sanguíneo, número de glóbulos rojos y volumen plástico. También aumenta el número de mitocondrias, que podrán producir más energía. Y favorece la conservación de glucógeno muscular, priorizando el uso de grasa como energía y postergando la fatiga. 

¡ATENCIÓN! Se deben tomar algunas precauciones:

  • Sudar abundantemente provoca una pérdida de líquido que torna la sangre más densa. Si padeces una enfermedad al corazón, consulta con tu médico la conveniencia o no de acudir a una sauna. 
  • No entres a la sauna con el estómago lleno ni en estado de agotamiento. La sauna no se puede utilizar justo después de una sesión de entrenamiento. Ya hemos perdido líquido y sales minerales, si perdemos aún más, no ayudamos a la recuperación. 
  • Durante la sesión, no se pueden beber líquidos ya que no tendría efecto la deshidratación. Puede y debe hacerlo al terminar. 
  • Prohibido hacer ejercicio dentro de la sauna!!! Evitar hablar también! 
  • No ducharse con agua caliente al salir, mejor templada o un poco fría para bajar la temperatura del cuerpo poco a poco.  
  • Si nos tumbamos en el banco, hay que reincorporarse poco a poco para evitar mareos. 
  • También deberíamos tener cuidado en situaciones concretas como durante la menstruación, embarazo o personas mayores entre otras.  

Pasos a seguir: 

¿Y el baño de vapor?

La sauna y el baño de vapor tienen beneficios muy similares, como estimular la circulación, la sudoración y eliminar toxinas e impurezas de la piel.

La principal diferencia es la presencia de agua. El baño de vapor se caracteriza por tener una alta concentración de humedad, mientras que el baño de sauna es calor seco.
Además, la temperatura de la cabina de sauna oscila entre los 80 y 90 grados. En los baños de vapor la temperatura no excede los 70 grados.

El baño turco es menos estresante para el organismo que la sauna seca, es más relajante, aunque al principio uno puede sentirse agobiado por tener que respirar un aire tan saturado de vapor. El calor acelera las funciones metabólicas, aumentando la respiración, la frecuencia cardíaca y estimulando el sistema nervioso.

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