Broncearse de forma sana.

¡Llega el verano! Esto significa… ¡ATENCIÓN!

La luz solar puede provocar efectos dañinos a la piel. Las quemaduras solares son las más conocidas, pero se pueden dar otros cuadros cutáneos patológicos. Broncearnos no debe ser el único objetivo al tomar el sol, hay que aprender a disfrutar de los rayos sin pagar las consecuencias. Para esto, deberíamos conocer algunos conceptos básicos de fotoprotección.

¿Qué son los rayos solares?

El sol es una fuente natural de radiaciones electromagnéticas. De todo el espectro solar, la radiación ultravioleta es la principal causante de patologías cutáneas. Se la clasifica en 3 tipos: UVC , UVB y UVA.

  • Los rayos UVC son los más nocivos y afortunadamente son absorbidos por la capa de ozono.
  • Los rayos UVA llegan a la tierra y penetran las capas media y profunda de la piel.
  • Los rayos UVB solo penetran la epidermis, capa superficial de la piel, pero sus efectos se acumulan a través de los años. Causan quemaduras y el 90% de los melanoma y otros cáncer de piel.

Entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m. es cuando están presentes con más intensidad los rayos UVB y UVA.

Además, los rayos UV atraviesan nubes y se reflejan en la arena y algunas superficies. Es por esto que en días nublados y en ocasiones bajo sombra también podemos broncearnos (¡o quemarnos!) si no nos aplicamos un protector solar.

¿Qué es la melanina?

La melanina es el factor de protección más importante que dispone nuestra piel, ya que absorbe la radiación. La exposición solar estimula su producción y ello se traduce en bronceado.

Se distinguen dos tipos de bronceado:

  • El bronceado inmediato se inicia a los 30 minutos de la exposición y es inducido por los UVA. Es bastante transitorio, dura poco. No se produce melanina nueva, simplemente se activa la que tenemos. Este bronceado no protege de quemaduras.
  • El bronceado retardado se inicia a los 2-3 días de la exposición y dura de días a semanas, es inducido principalmente por los UVB. En este caso si que hay una síntesis de melanina nueva. Este bronceado confiere protección frente a la quemadura solar, sin embargo no impide el cáncer cutáneo.

No todos toleramos de igual forma los efectos dañinos de los rayos UV. Dependerá del tipo de piel qu tengamos.

¿Qué significa el numero del factor de protección?

El factor de protección solar nos indica el tiempo que se augmenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel antes de quemarse.

Por ejemplo, una piel muy clara que se quema en 10 minutos al sol, con un FPS20, tardaría 20 veces más a quemarse (200min o 3h20min). Y así iria subiendo con los diferentes factores.

Las pieles más blancas necesitan un factor de protección solar 50 o superior, porque les protege durante más tiempo ante la radiación solar. Las pieles morenas, como tienen más melanina parece que están más protegidas, pero no es así, también necesitan protector solar ya que se queman igualmente.  La protección solar media que se utiliza está entre el SPF 30 y 50, consideradas como protección media-alta.

Existen factores geográficos y ambientales que modifican la intensidad de la radiación ultravioleta y por tanto pueden distorsionar o modificar el FPS:

  • Hora solar: la radiación es mayor al mediodía, entre las 12 y las 16 horas.
  • Altitud: en la montaña la radiación es más intensa que en la playa; el aumento en quemaduras solares es un 5-10% mayor por cada kilómetro de elevación.
  • Latitud geográfica: la radiación es mayor a medida que uno se acerca al ecuador.
  • Ángulo de incidencia de los rayos sobre la piel: motivo por el que el rostro, especialmente nariz y labio superior son lo primero en quemarse.
  • Superficies reflectantes: pueden llevar a aumentos muy grandes de exposición.

¿Cómo debería ser el fotoprotector ideal? ¿Y el bronceado inteligente?

La mejor crema fotoprotectora debería tener las siguientes características:

  • Amplio espectro de protección: que protejan tanto UVB como UVA.
  • Estable frente a la luz y el calor: se recomienda guardarlos en la sombra y no comprar los que han estado en expositores en la calle bajo el sol.
  • Buena adherencia y resistencia al agua, al sudor y el roce.
  • No irritante ni sensibilizante.
  • No mancha la ropa.
  • Cosméticamente aceptable (inodoro, incoloro).

Además, si queremos broncearnos de manera inteligente y sana:

  • Usar la crema fotoprotectora ideal (mínimo FPS15).
  • Ponerse la crema al menos media hora antes de exponerse al sol. Reponer cada 2 horas y después de cada baño (incluso si es resistente al agua!).
  • Cuando lleguen las vacaciones, exponte al sol poco a poco, para que la piel vaya adaptándose.
  • Evitar tomar el sol entre las 12 y las 16h, cubrirse la cabeza con un gorro y los ojos con gafas de sol (de calidad!).
  • Los niños son los más sensibles al sol. Poner crema con un FPS alto.

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